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viernes, 15 de septiembre de 2017

THESIUM HUMIFUSUM

Un nombre divino para tan moquita cosa
     
Thesium humifusum
Thesium humifusum




¡Hay que ser capullo, Teseo
¡Mira que dejar a Ariadna abandona y mareada en Naxos! 
Ariadna, que le había dado la solución del hilo para salir del laberinto; hilo que aún empleamos al adentrarnos a pelo por las cuevas.
- ¡Sí, hombre! El método del hilo es mucho más eficaz que el de las miguitas de pan de Pulgarcito. ¡Dónde va usted a parar!


Thesium humifusum









Así que no es de extrañar que a esta planta, que por aquí se extiende entre lajas margosas o cuando no, entre ollagas punzantes, a esta planta digo, le endilgaran el nombre del botarate Teseo, Thesium para los botánicos. 
No parece, pues, que disponga por aquí de nombre específico ni en euskera ni en castellano, salvo que por Valladolid la llaman tiñuela, ellos sabrán porqué.



Thesium humifusum











No discuto que Teseo no tuviera su lado divinamente atractivo, no; puesto que entre dioses anda el juego. Así como que, la estampa rastrera (humifusum) de estos thesium, no consiga ocultar el aspecto encantador de sus flores. Pero hay que agacharse y acercarse mucho, pero que mucho, para apreciar que, hasta los más capullos, tienen como los thesium unas flores divinamente atractivas





Thesium humifusum








Este thesium, buen gorrón también como Teseo, es una planta hemiparásita y polífaga, esto es, de buen ver exterior, pero que sus raíces se nutren de hospedantes diversos, sin hacer ascos de quién se ponga a tiro de sus raíces. 
No resulta, por fortuna, especialmente dañino, al entender de los autores del artículo de Flora Ibérica, tal como le ocurrió a Ariadna, cuyo mal de amores le duró poco.



Thesium humifusum







Por lo demás, parece que se siente cómodo en nuestro ambiente y que no ha tratado de gorronear más allá del extremo occidental de Europa, a un lado y a otro de los Pirineos, lejos de la mayoría de sus congéneres, radicados en Sudáfrica o China. La presencia en Gran Bretaña pudiera, incluso, ser anterior al primer Brexit, cuando se aisló del continente por la subida del nivel del mar al final del último período glaciar, hace solo unos diez milenios.





    
Un vividor tranquilo, que no se toma muchas molestias de lucimiento

Thesium humifusum

jueves, 31 de agosto de 2017

VERBENA OFFICINALIS

Una familiar planta medicinal con reparos favorables
      
Verbena offiicinalis 

Verbena offiicinalis 


Nuestra recordada y hacendosa tía Marta, tenía dos devociones: el cíngulo de San Francisco que se lo ceñía con frecuencia, creo que, para flagelar sus exabruptos verbales, y las verbenas, para remedio de todo mal.
- Son mano de santo y ¡ranca de una puñetera vez, Matías! -le increpaba a su marido-. A ver si no, cuándo, ¡cojona!, me vas a traer las putas verbenas -y chapaba las manos como platillos de banda musical-.
El tío Matías, rezongaba cualquier excusa, tomaba la puerta y ¡ale! a recoger verbenas por los alrededores.
La entrañable tía Marta falleció bien cumplidos los ochenta, edad longeva para lo habitual en la familia; ninguno de sus cinco hermanos llegaría a cumplir sus años.  

   


Verbena offiicinalis


A mí, que era un mocoso, se me hacía que las verbenas eran unas plantas, más que milagreras, trapaceras; pues mi adorable amoña María, era partidaria de las pasmobelarras (anagallis arvensis), como remedio infalible. 
Ahora que distingo ambas plantas, me parece que la tía Marta estaba más en lo cierto: las verbenas llevan en el nombre específico su carácter curativo, officinalis (en referencia a las reboticas, las oficinas de la farmacopea). 
Este carácter medicinal de las verbenas ha sido reconocido desde muy antiguo a lo largo y ancho de todo el continente euroasiático, desde el Atlántico al Pacífico, desde Navarra hasta China, nada menos.





Verbena offiicinalis

Son tantas la afecciones en las que se emplean las verbenas que le hacen dudar también al botánico L.M. García Bona de “si realmente es una planta medicinal o es simple consecuencia de la fe que en ella se ha depositado desde siempre”, según leo en su detallada publicación: Navarra. Plantas medicinales. Y es que en la página de las verbenas enumera estos usos: diurético, en afecciones de la piel, reuma, trastornos hepáticos, del bazo, del riñón, astringente, febrífugo, para lavar heridas y llagas, en gargarismos contra las afecciones de boca y garganta, contra la gripe y procesos infecciosos y, así mismo, se preparan cataplasmas calmantes para aliviar los dolores de la artritis, neuralgias, ciática, lumbago y dolores localizados. 
¡Ah! Y con vino, para la anemia, ¡qué menos!



Verbena offiicinalis

Si se dice que cuando el río suena, agua lleva y si son tantos quienes dicen que las verbenas les alivian de tan variadas dolencias, no me queda sino admitir que “algo” tendrán para merecer tan amplio reconocimiento. Ese “algo”, pues, es el que trata de dilucidar hoy día la investigación farmacológica, algunos de cuyos numerosos resultados (3260) me brinda san Google
Ya en el primero que abro y solo en el abstract aparecen estos componentes: β-sitosterol, ácido ursólico, ácido oleanólico, ácido 3-epiursólico, ácido 3-epioleanólico y triterpenoides menores de derivados de ácido ursólico y ácidos oleanólicos; dos glucósidos iridoides, verbenalina y hastatosida, un glucósido fenilpropanoide, verbascosido y β-sitosterol- D -glucósido. 
Necesitaría tres vidas para tener una ligera idea de semejante berenjenal.


Verbena offiicinalis



En ese galimatías bioquímico aparece la verbenalina, que por su nombre debe de ser producto específico de las verbenas. Por ella o por vete a saber cuáles de ellos, las verbenas pueden resultar tóxicas en determinadas situaciones. Sabiéndolo, la industria agro-alimentaria se vale de este efecto tóxico para el control del gorgojo del maíz y en general de otros gorgojos que destruyen el grano almacenado e inducen la conocida como enfermedad del molinero. Según este estudio sobre la acción insecticida de las verbenas, no parece que las concentraciones en forma de polvo o purín difieran significativamente, resultando decisivas para la conservación saneada de los graneros.





Así es que de momento prefiero un talo de maíz a una tortilla de gorgojos

Verbena offiicinalis

jueves, 10 de agosto de 2017

TRAGOPOGON DUBIUS

Una amarilla luminosa que se hace pluma volandera
       
Tragopogon dubius
Tragopogon dubius
     


Que a esta planta le llamen tragopogon, que es llamarle barba de cabra en griego, parece más un improperio salido de la boca del Capitán Haddock que un nombre para una planta esbelta rematada en una flor de pétalos amarillos y transfigurada luego en vilanos voladores. 
Bien es cierto que los ingleses han recurrido a un término más delicado y le dicen salsify. Y sin sonarme a uno de los muchos galicismos que nos trajo la cocina francesa, podemos encontrar salsifis entre las exquisiteces de algún menú donostiarra o salsifíes en el diccionario de la RAE, para mi tranquilidad 
Tragopogon dubius
     






Me suelen resultar llamativos los pompones que forman los frutos, una vez que las flores han sido fecundadas. A estos frutos los llaman cipselas (a ver si escribiéndolo lo recuerdo) y tienen tres partes: la semilla en forma de aquenio (lo mismo), con frecuencia estriada; un pico que prolonga la semilla y un vilano con radios plumosos con forma de sombrilla invertida y que según los esotéricos transportará nuestros buenos deseos al reino de las brujas. Lo seguro será que ayudará a dispersar las semillas lejos de la planta, hasta lugares donde jardineros, horticultores, agricultores y algunos servicios forestales conservacionistas no desearían ver.

Tragopogon dubius






Con todo, para que los salsifíes se dispersen, no basta con soplarlos; sus grandes semillas necesitan unas condiciones de viento que no siempre se dan en esta zona con frecuencia ventosa, y que mientras, permiten tomas fotos a los pompones completos. Pero, como hoy día todo se estudia, también se ha llegado a investigar las condiciones favorables para la abscisión del receptáculo en que se enclavan y así se ha comprobado que son más eficaces las corrientes ascendentes que las descendentes y que las llevarán a cinco metros a la redonda o más. 
Tragopogon dubius









No creo, con todo, que ese limitado vuelo explique su presencia al otro lado del Atlántico a comienzos del S. XX. Pues bien, actualmente es frecuente su presencia en estados como Canadá, Minnesota o Dakota, entre otros muchos. Por otra parte, no me explico que les llevó a estos salsifíes a salir de la feliz Europa y a emigrar también por Irán hacia el este. Y ahí, en el país de los ayatolas han observado que suele estar afectada por la enfermedad de la escoba de bruja, para más inri. Pero ha sido al desplazarse hasta Corea donde se ha encontrado con el combatido mildiu y donde esperan que sea él a su vez quien la combata
¿No será una vez más peor el remedio que la enfermedad?

Tragopogon dubius





Sin embargo, teniendo en cuenta la frecuencia de la poliploidía de estos tragopogon, es de suponer que sabrán encontrar variaciones genéticas para resultar inmunes a estas enfermedades y mantener su expansión y diversificación, constatada a lo largo de la última era geológica en la que nos encontramos. 
El lado positivo de esta expansión lo han visto los espabilados holandeses, quienes han constatado que estos salsifíes son valiosos para enriquecer el suelo con micorrizas
De esta manera, ¡hasta los seteros se alegrarán de ver por el campo estas amarillas barbas de cabra! 






¿Para qué poner, pues, puertas al campo cuando las semillas vuelan? 
    
Tragopogon dubius

lunes, 17 de julio de 2017

GAGEA SOLEIROLII

Ecos de tambores de guerra en un paraje despejado de la sierra
     
Gagea solirolii
Gagea solirolii




Una mañana de mediados de abril salí con Enrique a dar una vuelta por la sierra de Leyre. Y puestos a andar por la Cañada de los Roncaleses nos llegamos a los rasos de Grúmalo. En estos rasos de rocas arenosas y suelo escaso se forman pequeños charcos con el agua de la nieve o la lluvia. Este año ya estaban secos, pero en uno de ellos nos encontramos, ¡qué suerte!, con estas plantas bulbosas de flores amarillas, las gageas. Era la primera vez que las encontraba florecidas.


Gagea solirolii












Dar con ellas fue una agradable casualidad. Es una planta rara por aquí: sólo se da en ese punto de Navarra. Para verla con más frecuencia habría que desplazarse a lugares del oeste peninsular, si bien también se da al norte de Andorra en el Pirineo o en puntos del Mediterráneo, como Córcega. 
Pero para qué ir tan lejos. Y puesto que al parecer el ganado de las inmediaciones no se interesa por ella, la podemos visitar en primavera dentro de este viejo reino en un paraje solitario y tranquilo.







Gagea solirolii


Lo de tranquilo, también le conviene a su nombre, pero solo en parte. Es una planta tan discreta que se ha investigado poco acerca de ella y que careció de nombre hasta hace dos cientos años. 
Por el contrario, el botánico que se lo puso en 1806, no fue considerado ni tranquilo ni discreto. Para su padre era Richard Markhan (1761-1829), pero para los botánicos era y es R.A. Salisbury, desde que, en una situación apurada, una señora le entregara 10.000£ con la condición de ese cambio de identidad. 
Los líos pecuniarios le acompañaron hasta en su boda y no fue bien visto por otros colegas, que le acusaron de plagio. De él dijo el botánico M.A.P. Decandolle: “Fue un hombre brillante y de una petulancia extraordinaria, que por su físico y su moral más parecía del Laguedoc que nglés”. 
¡Hala estereotipos!

Gagea solirolii




Claro está que la referencia al Languedoc solo se les ocurrió traerla en el prólogo a la edición de The genera of plants de Salisbury cuando éste llevaba más de treinta años criando malvas.
Así pues, es de suponer que Salisbury, para mejorar su reputación entre la comunidad botánica,  se acordara del prestigioso vizconde Sir Thomas Gage, infatigable recolector de plantas raras, para poner su apellido, gagea, a este género sin nombre.
Para completar sus andanzas añadir que fue Secretario de la Horticultural Societi durante un año en 1810 y a su cese las cuentas se hallaron “en desorden”.
Esto sí que me suena a reciente y eterno.




Gagea solirolii


La endogamia dentro del ambiente botánico es extensa en cuestión de nombres. Así es como el famacéutico y botánico F.W. Schultz, que registró 510 especies de plantas, puso nombre a esta especie de gagea con el apellido del francés J. F. Soleirol (1781-1863). 
A este monsieur tampoco le convenía lo de tranquilo y discreto por aquello de su carácter militar. Hay constancia de que se dedicó a pegarnos tiros a partir de 1808, habiendo participado además como ingeniero militar en los sitios de Rosas y Gerona durante la Guerra de la Independencia. Luego se tranquilizó y le dio por la música, la horticultura y las plantas de Córcega y Cerdeña. 
¡Buenas son mangas después de Pascua!





Hasta dónde puede llevarme un paseo, solo lo sé cuando termino de escribir

Gagea solirolii

miércoles, 28 de junio de 2017

CALYSTEGIA SEPIUM

Lejanos ecos de una blanca trompeta vegetal
     
Calystegia sepium - Corregüela mayor - Ezkerte zuria 
Calystegia sepium - Corregüela mayor - Ezkerte zuria 

Era una tarde cualquiera en la lavandería de la clínica con olor a jabones y lejía. En el gran bombo la ropa de los enfermos gira y, a cada vuelta, sale el agua jabonosa por los orificios gorgoteando. Un niño rubito corre y ríe entre los grandes hábitos blancos de las monjas ocupadas en vigilar la ruidosa máquina y en poner las sabanas entre los rodillos de planchar. Las monjas lo esconden bajo sus haldas y, mientras se lo pasan de unas a otras, preguntan juguetonas dónde se estará. Era la diversión de algunas tardes al salir de la escuela, antes de ir a jugar con los niños del barrio. 
Aquellas grandes sayas campanudas se me enredan en el recuerdo con estas grandes flores blancas de tallos envolventes.



Calystegia sepium - Corregüela mayor - Ezkerte zuria 






Estas grandes gorretillas, corregüela mayor, ezkerte zuria en euskera, llevan en el nombre el detalle que las distingue: la corola blanca tiene en su base el cáliz con dos brácteas en forma de tejado a dos aguas, calys-tegia en griego. Además, el nombre específico alude a la habilidad de sus tallos para enroscarse por los tallos de los setos, sepium, en sentido antihorario, hecho poco frecuente en plantas trepadoras. 
Por aquí, más que por setos, la he visto encaramarse por los tallos de hierbas, carrizos y las colas de caballo, abundantes en el barranco de las Tres Fuentes.


Calystegia sepium - Corregüela mayor - Ezkerte zuria 







Este nombre, calystegia, tan griego y descriptivo se lo inventó el médico y botánico escocés Robert Brown (1773-1857). Este médico y botánico, en un viaje similar al que años más tarde efectuaría Darwin, pasó varios años en la costa australiana recolectando plantas, que al regresar analizó, clasificó y cuyos resultados publicó en 1810 en un Prodromus (ver pag. 483). 
Brown, además de examinar plantas al otro lado del mundo, observó en el microscopio el movimiento de partículas contenidas en una gota de agua atrapada en una roca ígnea de cuarzo. No podía ser algo vivo, pero se movía. A este fenómeno se le llamaría luego movimiento browniano y daría pie a la confirmación de la naturaleza atómica de la materia


Calystegia sepium - Corregüela mayor - Ezkerte zuria 




Mientras tanto, estas gorretillas, a lo suyo siguiendo el mandato universal: creced y multiplicaos.  
Parece ser que ésta es la única calystegia que es autocompatible, que se puede autofecundar, pero curiosamente necesita de insectos para hacerlo. Y a la vista está que éstos dejan con frecuencia el sello de su dentadura. 
Otros visitantes no son tan aparentes, como lo es el virus del mosaico del pepino. Este virus en las plantas, como en los humanos otros virus, no tiene tratamiento y desde las gorretillas se puede transmitir a todo tipo de hortalizas
¡Y hasta ahí podríamos llegar! 
    


   
             
Calystegia sepium - Corregüela mayor - Ezkerte zuria 





Pero erradicar estas grandes gorretillas no es sencillo: se defienden. Por de pronto, los tallos llegan a crecer hasta cuatro metros en un verano y hay momentos que crece a centímetro por hora. Las raíces se propagan mediante rizomas, de los que crecen nuevos tallos, llegando a desarrollarse hasta dos metros por temporada. Por otra parte, la raíz se hunde en terreno húmedo a tanta profundidad como la altura que alcanza. 
Sin herbicidas eficaces, se ha recurrido a otras plantas para frenar su expansión en las huertas, como el trébol de los prados, o a hongos que actúan como herbicidas, micoherbicidas


   

    
La vida sigue, las plantas crecen, los capullos de despliegan y los niños se hacen abuelos

Calystegia sepium - Corregüela mayor - Ezkerte zuria