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martes, 22 de septiembre de 2015

CARLINA CORYMBOSA

Colores dorados al final del verano

Carlina corymbosa
Carlina corymbosa






Estos días soleados de septiembre es habitual pasear hasta la foz, solos o en animosa compañía. Resulta discutiblemente agradable recorrer estos siete kilómetros, entre ida y vuelta, sobre el trazado engravillado del suprimido ferrocarril del Irati, pero mejora si uno tiene calma para fijarse en la variedad de flora de sus márgenes o sentir el salto del agua en El Vado.

Carlina corymbosa












A orillas del camino, donde la grava es menos compacta, afloran todo tipo de plantas, incluida alguna rareza, como la pequeña orquídea que abre sus flores sobre el tallo en forma de espiral. Entre las plantas habituales y que aparecen de manera dispersa, destella la carlina, con su brillante ramillete de cabezuelas florales amarillas sobre un tallo con hojas punzantes. 
Carlina corymbosa













Esta carlina, frecuente por esta zona, debió de tener su nombre específico, quizá cardo cuco, que tampoco está mal para ser una cucada de florecillas. Claro, que lo de carlina tiene otra sonoridad y otra categoría por ser palabra con origen imperial. Y esto es que, como Filipinas es a Felipe II, carlina es a Carlos, sea Carlomagno o Carlos I, según la leyenda a que se atienda.
Carlina corymbosa











Y si bien, en el camino a la foz tenemos ocasión de ver estas carlinas de inflorescencias corimbosas, para contemplarlas en abundancia tendremos que apencar por las laderas abancaladas de Los Solanos. ¡Ah! Y por esos andurriales deberemos andarnos con ojo y con pantalón grueso, para evitar que las ollagas y las espinas de las carlinas nos dejen las canillas en carne viva, penalidad que no sufren las mariposas y otros insectos que visitan sus flósculos.
Carlina corymbosa











Además del efecto decorativo que se le reconoce, y que puedo estimar por la cantidad de citas de lugares donde florece, poco más información he podido conseguir sobre otros aspectos de interés. Al no ser estimada por su valor alimentario o medicinal, no ha debido de despertar el interés de los investigadores. Y mientras los jardineros no la empleen en sus composiciones florales, podemos prever que nuestros caminos y carasoles serán su mejor jardín.








Cuando notamos que baja la luz diurna, se nos encienden las carlinas

Carlina corymbosa

martes, 1 de septiembre de 2015

LYTHRUM SALICARIA

Además de medicinal, ornamental y viajera; más una parábola de actualidad
  
Lythrum salicaria
Lythrum salicaria




Comentaba con el farmacéutico, que agosto es la época en que florece con profusión la salicaria, egur-belarra, a orillas del Aragón, en la Fuente de Liscar y en otras zonas húmedas del pueblo. Antonio me hizo ver que las palabras salicaria y salicílico, nombre del ácido que es el principio activo de la aspirina®, tienen el mismo origen: el sauce, Salix alba. 
La salicaria, ¿será otra planta medicinal? En efecto, lo compruebo consultando el tratado Plantas medicinales de Navarra, de L.M. García Bona y en donde figura entre las cinto cincuenta seleccionadas.









Lythrum salicaria





Sí, la salicaria como los sauces crece cerca del agua (saras en sánscrito); creo que hasta ahí llega su relación. Como remedio casero, se ha estimado que las espigas florales tienen virtudes astringentes, hemostáticas, antidiarreicas o vulnerarias, pero no las cualidades febrífugas y sedantes de la corteza del sauce blanco. Y aquí dejo dicho que me ha hecho falta consultar algo más que el diccionario de la RAE para entender esas cualidades y otras que aparecen en textos de fitoterapia.




Lythrum salicaria


Estas estupendas cualidades saludables no impiden que se la considere planta invasora fuera de su medio original, las zonas húmedas de Eurasia. De este modo figura entre el centenar de plantas invasoras más dañinas del mundo, según el listado de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Al parecer, transportadas las semillas en el balasto de las sentinas de los barcos se han difundido por Nueva Zelanda o Norteamérica. Hay que tener en cuenta que una sola planta puede llegar a producir tres millones de minúsculas semillas. Su difusión exhaustiva por las nuevas zonas húmedas ha llevado a la estimación de la disminución de la flora local o a la oclusión de los cauces de corrientes de agua.



Lythrum salicaria
Y en este punto, asocio las plantas invasoras con las migraciones humanas, imparables y dolorosas: ahora, las de los sirios y sus dificultades para arraigar en Europa. ¡Ah! Y las de los antecesores europeos en Norteamérica, que peor que las salicarias fue el modo como arrasaron a los autóctonos y que ahora levanta muros a los hispanos. 
¡Pobres salicarias! que en el país del rubio son perseguidas como malas hierbas y atacadas con cuatro tipos de insectos que las devoran de manera inmisericorde bajo la fórmula de control biológico. 
¿No dispondrán en ese país de formas control biológico contra plantas xenófobas que basan su crecimiento en la cesación de pagos, los bonos basura y la bancarrota comercial?

Lythrum salicaria
Dejemos el tema y volvamos al optimismo, que el valor ornamental de la salicaria es bien estimable, amén de su melífluo atractivo
Verla florecer junto a los cauces es un espectáculo admirable, iluminada y al trasluz en una mañana cálida de agosto. Así que, bajo un sauce y con el fondo musical del Aragón, me siento a leer Medicina sin Engaños, todo lo que necesitas saber sobre los peligros de la medicina alternativa, de J.M.Mulet, texto informativo y divertido de divulgación científica. 

   
Suerte es disfrutar de estos momentos plácidos y de una época en que la salud está más asociada al método científico que a la casualidad: el método que ha conjurado los peligros que presenta la salicaria en los nuevos ambientes en los que arraiga.

Lythrum salicaria