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lunes, 20 de octubre de 2014

CALAMINTHA SYLVATICA

La frescura de la menta en este cálido octubre

Calamintha sylvatica
Calamintha sylvatica



Ya me volvía el domingo pasado sin ver nada particular, cuando tuve que atravesar un campo labrado en El Arenal de Yesa, a orillas del Aragón. Tenía que andarme con cuidado para no llenarme de tierra las zapatillas. Así que me vino bien acercarme a un lleco para pisar sobre seguro. 
No pensé detenerme al pasar junto a una mata con flores azuladas, pero cuatro pasos más adelante había otra y otra y otra.

Calamintha sylvatica







- En fin, habrá que tomar alguna foto –pensé- me conviene un respiro .
Iba a ser la sorpresa del día. Las hojas olían a menta y no era una de las mentas que conocía, como la menta de hoja larga que había visto en el cantorrío. Sería para mí una planta nueva y, según me dijeron, figuraría como la foto 23.000 en la Guía Visual de la Biodiversidad de Navarra de la SCN Gorosti.


Calamintha sylvatica



La fragancia que noté al frotarla se refleja en su nombre, cala-mintha, buena menta (en euskera, egilitsa). 
Esta fragancia se debe a un alcohol natural aromático, el mentol; tan familiar por encontrarlo en variados productos, como caramelos, tabacos, dentífricos o inhaladores. 
El mentol, al parecer, no es un componente exclusivo de las mentas, sino que lo contienen plantas tan diferentes como las coles, los enebros o los girasoles, si bien no he conocido berzas cocidas con olor a menta.




Calamintha sylvatica
Se emplea como medicina popular en todas las regiones de la península y las islas donde abunda, ya sea en Asturias, Granada o Baleares. Los usos son asimismo variados: vale para tratar la fiebre, los trastornos respiratorios o digestivos, o los desarreglos menstruales. ¡Vamos, un remedio natural de amplio espectro! 
Por otra parte, no he leído en ninguna novela de misterio que se usase como veneno, pese a que una cucharadita de mentol puro es letal.
Calamintha sylvatica



Estas utilidades han debido de ser el indicio que ha llevado al análisis de los componentes químicos de esta planta. Estos estudios han dado a conocer la diversidad de componentes y de tratamientos en los que pueden tener efectos terapéuticos contrastados, administrados en dosis adecuadas. 
Estos componentes tienen efectos sedantes, antitérmicos, antiespasmódicos o antimicrobianos; incluso uno de ellos, la mentona, se emplea como plaguicida.


Me malicio que con la calaminta floreciendo en el patio, 
los moscateles tendrán menos plomo y mildiu el año próximo.

Calamintha sylvatica

viernes, 3 de octubre de 2014

SERRATULA / KLASEA PINNATIFIDA

De serratula a klasea y hasta los universales platónicos

Serratula o Klasea pinnatifida
Serratula o Klasea pinnatifida



El miércoles pasado fuimos de excursión al Alkurruntz, pasando por los hayales y los rasos del Baztán. Entre brezos y argomas, vi que florecía la pequeña serrátula del tintorero, que no se da en el pueblo. 
Por aquí, la que veo en verano cerca del Corral de Alzueta, por Yesa, Javier o por el pinar del Otro Lado de Liédena, es la pinnatífida. Suele tener mayor tamaño y creo que me dice: mírame y no me toques… que te pincho. 


Serratula o Klasea pinnatifida






¡Ya! Pero me encuentro con que, viendo las agujas del borde de las hojas y las brácteas, no me figuro ni sierras ni peines, como debería de ser según su nombre. Así que, bien puedo suponer que este detalle y otras características diferenciales, como es el número cromosómico, ha llevado a los botánicos a cambiarle el nombre y situarla en otro género: ahora es una klasea. 

Klasea pinnatifida con sendas Zygaena







La palabra klasea no se corresponde con ningún nombre vulgar de planta alguna. Al parecer, es una propuesta exitosa del botánico Henri Cassini en memoria de otro botánico Klas Alströemer, quien también estudió la flora del sur de la Península Ibérica. Así, todo queda en casa y para eterna memoria. 
Klasea pinnatifida









Ahora bien, si la propuesta de nombrar las plantas con dos palabras latinas trataba evitar la multitud de nombres locales, habrá que decir que el éxito ha sido solo relativo. Este loable intento de universalidad no contaba con el factor humano y con su tendencia a la discrepancia y diversidad, constada desde tiempos tan remotos como construcción de la Torre de Babel. 
De esta manera me encuentro que esta planta llega a tener siete sinónimos botánicos: varía entre ser un cardo, un cirsium, una klasea o una serratula, además de sus variantes específicas correspondientes




Klasea pinnatifida con dos Oxythyrea funesta (escarabajo del sudario)




Parecería que hasta a los botánicos les resultara difícil mantener la unidad dentro de la diversidad; les debe pasar como a las plantas, que nos resultan tan atractivas por ser tan diversas. Además, la multiplicidad de formas florales se considera valiosa, dentro de uniformidad de los elementos básicos que forman una flor. Puedo pensar, entonces, que las tensiones entre uniformidad y diversidad, entre universalidad y variabilidad, tienen bases biológicas más sólidas que las meras controversias dialécticas. 






¡Qué horror! ¡Hasta dónde llega uno al tirar del hilo de la nomenclatura! 
Debe de ser por la depre otoñal

Klasea pinnatifida