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lunes, 16 de octubre de 2017

GERANIUM MOLLE

Geranios de los caminos y del caminar de la medicina
    
Geranium molle   -   Geranios de los caminos
Geranium molle   -   Geranios de los caminos






Geranios adornando las ventanas del barrio San Martín, geranios colgando de los balcones de la carretera, vistosos geranios en los patios resguardados. Pero para ver geranios, geranios de verdad, geranios libres como las grullas, hay que andar por los caminos de Liscar o de Aspra, donde florecen los “geranios de los caminos”, pequeños y afelpados (molle). 







Geranium molle   -   Geranios de los caminos






Pues bien, fue el ínclito Dioscorides quien llamó grullas, geranos en griego, a plantas como éstas. Debió de ser la forma picuda del fruto lo que le hizo recordar el largo pico de las grullas (quizás aún no había alfileres, que es como les llaman en algunos lugares). En todo caso, el parecido le resultó adecuado a Tournefort, fijando así en 1694 llamar geranios a este género de plantas en su tratado Elemens de botanique (pag. 232). 

Geranium molle   -  Fruto










Geranium molle   -   Geranios de los caminos





Me resulta sorprendente el éxito de la palabra geranio, porque en cualquier lengua, se escriba como se escriba, suena a geranio, según el traductor de Google, al oírlo en japonés, urdu o cingalés, ගෙරානියම්, (los chinos se salen del tiesto). 
La especie “geranios de los caminos” tiene, sin embargo, una difusión menor, principalmente por el oeste europeo, desde donde se ha saltado con la emigración hacia otras regiones del mundo.  








Geranium molle   -   Geranios de los caminos




En nuestra zona, además de contribuir al ornato silvestre de los lugares del pueblo indicados, ha debido de tener, como otras especies de geranios, múltiples usos medicinales, según la experiencia  popular. Así es que se ha usado como antiséptico, antidiarreico o analgésico, en virtud de los taninos que contiene, y según sabemos hoy día por análisis bioquímicos.




Geranium molle   -   Geranios de los caminos





De este modo, llegar a este punto le ha supuesto a la fitoterapia pasar, en muchos casos, del curanderismo, o la doctrina de las firmas, a la comprensión de que son los principios activos contenidos en las plantas los que inciden en la salud. En este tortuoso proceso, los geranios de los caminos también figuraban en la obra del médico y botánico inglés Nicholas Culpeper,  difusor en el S.XVII de la botánica astrológica, otra de las muchas formas que la medicina ha tenido de regar fuera del tiesto de la salud.




   

  
Geranios por los caminos y en la ciencia, encrucijadas
    
Geranium molle   -   Geranios de los caminos

sábado, 30 de septiembre de 2017

SPIRANTHES SPIRALIS

Las trenzas floridas que encantaron a Darwin
     
Spirantes spiralis
Spirantes spiralis





Un miércoles de septiembre nos invitó Miguel a ver las últimas orquídeas de la temporada en Ariz, cerca de Pamplona, las Spiranthes. 
Si no, de qué, al sábado siguiente, me iba a fijar en una de ellas en el camino a la foz, cerca de la fuente donde me refresqué. No era más que un pequeño tallo retorcido bordeado de florecitas, difícil de distinguir entre margaritas, potentillas, escobizos y hierbas. 
No me extrañó que, a los días, andando por la cañada ancha hacia Javier, hubiera pasado por encima de muchas de ellas sin verlas, según comprobé al retroceder. 
Y viendo las que seguían tiesas, ¡ni las ovejas del rebaño con el que me crucé se fijaron en ellas!





Spirantes spiralis


Quienes se han fijado en ellas son los botánicos que hacen la lista de las especies amenazadas y que la incluyen en el listado de ERLVP 2011
El caso es que en Inglaterra han constatado que ha disminuido apreciablemente el número de ejemplares por la roturación de nuevos terrenos en el período de entreguerras. Con todo, han encontrado que estas orquídeas proliferan en zonas de pastos donde triscan las ovejas. No parece que la advertencia de evitarlas en el periodo floración sea necesaria, dado el poco interés que, según pude ver, les prestan. ¡Ah, los ingleses! Tan amantes de las flores le han puesto un nombre descriptivo y metafórico: la trenza de la dama de otoño, autumn lady's tresses
Poético, ¿no?


Spirantes spiralis



A Charles Darwin le pareció un “bonito nombre” para una orquídea “que presenta algunas peculiaridades interesantes” según dejó escrito en La fecundación de las orquídeas, y que podemos leer en la reciente traducción de Carmen Pastor para la editorial Laetoli de Pamplona. 
A las orquídeas dedicó Darwin los tres años que siguieron a la publicación de El Origen de las especies, para confirmar experimentalmente su teoría evolutiva. En él dedica nada menos que siete páginas precisamente a la dama de otoño, detallando sus partes con gráficos o describiendo sus elementos florales, así como sus observaciones sobre su floración o la relación con los abejorros para conseguir la polinización cruzada.


Spirantes spiralis


En esas páginas se presenta Darwin como un investigador de campo que dedica su tiempo a la observación directa y paciente: “En Torquay observé alrededor de media hora varias de estas flores que crecían en un mismo lugar y vi tres abejorros de dos clases visitándolas”. Y más a delante: “Los abejorros se posaron siempre en la parte inferior de la espiga y succionaron una flor tras otra ascendiendo en espiral”. Para terminar, pronosticando: “Y así, mientras hace sus rondas y engrosa su panal de miel, fecunda continuamente flores frescas y perpetúa la especie de nuestra Spirantes de otoño, que ofrecerá miel a las futuras generaciones de abejas”.

Spirantes spiralis





Así pues, estas trenzas floridas van a contribuir, ya en otoño, a la última remesa de miel de la temporada; la miel con la que pasarán el invierno las abejas y nos seguirán endulzando la vida en primavera. Para esto, claro está, habrá que dejar en paz las raíces de las trenzas de la dama y no empeñarse en sacar de ellas afrodisíacos y tinturas para aliviarse los riñones o mejorar las afecciones cutáneas, según supuestos milagros homeopáticos. Bien es cierto, que estas damas son muy cucas y se dan respiros: no desarrollan las trenzas todas las temporadas y algunos años permanecen latentes
La del camino de la foz no se dejó ver el año pasado; a ver si éste la encuentro.




Y si disminuyen las abejas, ¿también se reducirá el número de trenzas de otoño?

Spirantes spiralis

viernes, 15 de septiembre de 2017

THESIUM HUMIFUSUM

Un nombre divino para tan poquita cosa
     
Thesium humifusum
Thesium humifusum




¡Hay que ser capullo, Teseo
¡Mira que dejar a Ariadna abandonada y mareada en Naxos! 
Ariadna, que le había dado la solución del hilo para salir del laberinto; hilo que aún empleamos al adentrarnos a pelo por las cuevas.
- ¡Sí, hombre! El método del hilo es mucho más eficaz que el de las miguitas de pan de Pulgarcito. ¡Dónde va usted a parar!


Thesium humifusum









Así que no es de extrañar que a esta planta, que por aquí se extiende entre lajas margosas o cuando no, entre ollagas punzantes, a esta planta digo, le endilgaran el nombre del botarate Teseo, Thesium para los botánicos. 
No parece, pues, que disponga por aquí de nombre específico ni en euskera ni en castellano, salvo que por Valladolid la llaman tiñuela, ellos sabrán porqué.



Thesium humifusum











No discuto que Teseo no tuviera su lado divinamente atractivo, no; puesto que entre dioses anda el juego. Así como que, la estampa rastrera (humifusum) de estos thesium, no consiga ocultar el aspecto encantador de sus flores. Pero hay que agacharse y acercarse mucho, pero que mucho, para apreciar que, hasta los más capullos, tienen como los thesium unas flores divinamente atractivas





Thesium humifusum








Este thesium, buen gorrón también como Teseo, es una planta hemiparásita y polífaga, esto es, de buen ver exterior, pero que sus raíces se nutren de hospedantes diversos, sin hacer ascos de quién se ponga a tiro de sus raíces. 
No resulta, por fortuna, especialmente dañino, al entender de los autores del artículo de Flora Ibérica, tal como le ocurrió a Ariadna, cuyo mal de amores le duró poco.



Thesium humifusum







Por lo demás, parece que se siente cómodo en nuestro ambiente y que no ha tratado de gorronear más allá del extremo occidental de Europa, a un lado y a otro de los Pirineos, lejos de la mayoría de sus congéneres, radicados en Sudáfrica o China. La presencia en Gran Bretaña pudiera, incluso, ser anterior al primer Brexit, cuando se aisló del continente por la subida del nivel del mar al final del último período glaciar, hace solo unos diez milenios.





    
Un vividor tranquilo, que no se toma muchas molestias de lucimiento

Thesium humifusum

jueves, 31 de agosto de 2017

VERBENA OFFICINALIS

Una familiar planta medicinal con reparos favorables
      
Verbena offiicinalis 

Verbena offiicinalis 


Nuestra recordada y hacendosa tía Marta, tenía dos devociones: el cíngulo de San Francisco que se lo ceñía con frecuencia, creo que, para flagelar sus exabruptos verbales, y las verbenas, para remedio de todo mal.
- Son mano de santo y ¡ranca de una puñetera vez, Matías! -le increpaba a su marido-. A ver si no, cuándo, ¡cojona!, me vas a traer las putas verbenas -y chapaba las manos como platillos de banda musical-.
El tío Matías, rezongaba cualquier excusa, tomaba la puerta y ¡ale! a recoger verbenas por los alrededores.
La entrañable tía Marta falleció bien cumplidos los ochenta, edad longeva para lo habitual en la familia; ninguno de sus cinco hermanos llegaría a cumplir sus años.  

   


Verbena offiicinalis


A mí, que era un mocoso, se me hacía que las verbenas eran unas plantas, más que milagreras, trapaceras; pues mi adorable amoña María, era partidaria de las pasmobelarras (anagallis arvensis), como remedio infalible. 
Ahora que distingo ambas plantas, me parece que la tía Marta estaba más en lo cierto: las verbenas llevan en el nombre específico su carácter curativo, officinalis (en referencia a las reboticas, las oficinas de la farmacopea). 
Este carácter medicinal de las verbenas ha sido reconocido desde muy antiguo a lo largo y ancho de todo el continente euroasiático, desde el Atlántico al Pacífico, desde Navarra hasta China, nada menos.





Verbena offiicinalis

Son tantas la afecciones en las que se emplean las verbenas que le hacen dudar también al botánico L.M. García Bona de “si realmente es una planta medicinal o es simple consecuencia de la fe que en ella se ha depositado desde siempre”, según leo en su detallada publicación: Navarra. Plantas medicinales. Y es que en la página de las verbenas enumera estos usos: diurético, en afecciones de la piel, reuma, trastornos hepáticos, del bazo, del riñón, astringente, febrífugo, para lavar heridas y llagas, en gargarismos contra las afecciones de boca y garganta, contra la gripe y procesos infecciosos y, así mismo, se preparan cataplasmas calmantes para aliviar los dolores de la artritis, neuralgias, ciática, lumbago y dolores localizados. 
¡Ah! Y con vino, para la anemia, ¡qué menos!



Verbena offiicinalis

Si se dice que cuando el río suena, agua lleva y si son tantos quienes dicen que las verbenas les alivian de tan variadas dolencias, no me queda sino admitir que “algo” tendrán para merecer tan amplio reconocimiento. Ese “algo”, pues, es el que trata de dilucidar hoy día la investigación farmacológica, algunos de cuyos numerosos resultados (3260) me brinda san Google
Ya en el primero que abro y solo en el abstract aparecen estos componentes: β-sitosterol, ácido ursólico, ácido oleanólico, ácido 3-epiursólico, ácido 3-epioleanólico y triterpenoides menores de derivados de ácido ursólico y ácidos oleanólicos; dos glucósidos iridoides, verbenalina y hastatosida, un glucósido fenilpropanoide, verbascosido y β-sitosterol- D -glucósido. 
Necesitaría tres vidas para tener una ligera idea de semejante berenjenal.


Verbena offiicinalis



En ese galimatías bioquímico aparece la verbenalina, que por su nombre debe de ser producto específico de las verbenas. Por ella o por vete a saber cuáles de ellos, las verbenas pueden resultar tóxicas en determinadas situaciones. Sabiéndolo, la industria agro-alimentaria se vale de este efecto tóxico para el control del gorgojo del maíz y en general de otros gorgojos que destruyen el grano almacenado e inducen la conocida como enfermedad del molinero. Según este estudio sobre la acción insecticida de las verbenas, no parece que las concentraciones en forma de polvo o purín difieran significativamente, resultando decisivas para la conservación saneada de los graneros.





Así es que de momento prefiero un talo de maíz a una tortilla de gorgojos

Verbena offiicinalis

jueves, 10 de agosto de 2017

TRAGOPOGON DUBIUS

Una amarilla luminosa que se hace pluma volandera
       
Tragopogon dubius
Tragopogon dubius
     


Que a esta planta le llamen tragopogon, que es llamarle barba de cabra en griego, parece más un improperio salido de la boca del Capitán Haddock que un nombre para una planta esbelta rematada en una flor de pétalos amarillos y transfigurada luego en vilanos voladores. 
Bien es cierto que los ingleses han recurrido a un término más delicado y le dicen salsify. Y sin sonarme a uno de los muchos galicismos que nos trajo la cocina francesa, podemos encontrar salsifis entre las exquisiteces de algún menú donostiarra o salsifíes en el diccionario de la RAE, para mi tranquilidad 
Tragopogon dubius
     






Me suelen resultar llamativos los pompones que forman los frutos, una vez que las flores han sido fecundadas. A estos frutos los llaman cipselas (a ver si escribiéndolo lo recuerdo) y tienen tres partes: la semilla en forma de aquenio (lo mismo), con frecuencia estriada; un pico que prolonga la semilla y un vilano con radios plumosos con forma de sombrilla invertida y que según los esotéricos transportará nuestros buenos deseos al reino de las brujas. Lo seguro será que ayudará a dispersar las semillas lejos de la planta, hasta lugares donde jardineros, horticultores, agricultores y algunos servicios forestales conservacionistas no desearían ver.

Tragopogon dubius






Con todo, para que los salsifíes se dispersen, no basta con soplarlos; sus grandes semillas necesitan unas condiciones de viento que no siempre se dan en esta zona con frecuencia ventosa, y que mientras, permiten tomas fotos a los pompones completos. Pero, como hoy día todo se estudia, también se ha llegado a investigar las condiciones favorables para la abscisión del receptáculo en que se enclavan y así se ha comprobado que son más eficaces las corrientes ascendentes que las descendentes y que las llevarán a cinco metros a la redonda o más. 
Tragopogon dubius









No creo, con todo, que ese limitado vuelo explique su presencia al otro lado del Atlántico a comienzos del S. XX. Pues bien, actualmente es frecuente su presencia en estados como Canadá, Minnesota o Dakota, entre otros muchos. Por otra parte, no me explico que les llevó a estos salsifíes a salir de la feliz Europa y a emigrar también por Irán hacia el este. Y ahí, en el país de los ayatolas han observado que suele estar afectada por la enfermedad de la escoba de bruja, para más inri. Pero ha sido al desplazarse hasta Corea donde se ha encontrado con el combatido mildiu y donde esperan que sea él a su vez quien la combata
¿No será una vez más peor el remedio que la enfermedad?

Tragopogon dubius





Sin embargo, teniendo en cuenta la frecuencia de la poliploidía de estos tragopogon, es de suponer que sabrán encontrar variaciones genéticas para resultar inmunes a estas enfermedades y mantener su expansión y diversificación, constatada a lo largo de la última era geológica en la que nos encontramos. 
El lado positivo de esta expansión lo han visto los espabilados holandeses, quienes han constatado que estos salsifíes son valiosos para enriquecer el suelo con micorrizas
De esta manera, ¡hasta los seteros se alegrarán de ver por el campo estas amarillas barbas de cabra! 






¿Para qué poner, pues, puertas al campo cuando las semillas vuelan? 
    
Tragopogon dubius